© 2002 by Eduardo
J. Carletti, Buenos Aires, Argentina
Conocí
a Marcelo Dos Santos a través de la revista Sinergia, una de las estrellas que
brillaron en la CF argentina en los años 80. Su libro Últimas Visiones
llegó a mis manos por ser director de Axxón.
Lo
he leído con gran gusto, disfrutando de su amplia variedad de temas y orientaciones
de estilo.
He
contado otras veces que mi ingreso al mundo de los libros fue de la mano de
mi madre, lectora incansable, y luego de mi hermana mayor, que seleccionaba
de la biblioteca los libros más acordes con nuestros gustos infantiles.
A
través de mi hermana, pero salido de la biblioteca de mi madre, me llegó Lovecraft
con sus oscuras entidades. No hace falta que cuente aquí lo que puede impresionar
un conjunto de cuentos de H.P. Lovecraft a un niño de doce años: el Solitario
de Providence está siempre presente en mi corazón de lector.
Por
eso, fue un placer para mí encontrar que Dos Santos seguía en algunos cuentos,
unas décadas después, la línea de los mitos lovecraftianos y desarrollaba historias
transplantadas de los lejanos y neblinosos Arkhan e Innsmouth a lugares más
reconocibles de nuestra cultura.
En
su libro también descubrí historias de CF clásica y trabajos ubicados en los
límites de lo especulativo. Es evidente que se mueve con gusto en la variedad,
tanto en la literatura como en la vida real, ya que por poco no fue médico,
estudió dirección cinematográfica y actualmente administra una gran red informática;
es crítico profesional de cine y literatura, guionista y ex productor de cine
y televisión; periodista de espectáculos, traductor de literatura y crítico
musical. Además, por supuesto, de escribir infatigablemente.
Un
Leonardo Da Vinci del siglo 21.